
Adelgazar cuando existe sobrepeso, o simplemente mantener un peso saludable, se logra, en teoría, siguiendo una dieta acorde con los objetivos marcados: si deseamos adelgazar, en el sentido de perder excedente de grasa corporal, el aporte energético de la dieta ha de ser menor que el gasto metabólico. Si lo que buscamos es mantenernos, basta con ingerir tanta energía (calorías) como quemamos cada día.
Hasta ahí la teoría sobre adelgazar. Sencillo, ¿no?
Sin embargo, no es tan fácil como parece. La mayor parte de los pacientes a dieta de pérdida de peso encuentran a lo largo del proceso múltiples escollos que deben sortear para llegar a un peso saludable, y, por desgracia, algunos se les antojan tan grandes e insalvables que acaban por abandonar. Y esto puede suceder independientemente del tipo de dieta que les hayamos prescrito: hipocalórica, proteinada, cetogénica, ciclada…
Existen, por tanto, factores ajenos al tipo de dieta que dificultan seriamente su capacidad para combatir el sobrepeso de modo eficaz a largo plazo, comprometiendo también los objetivos de quienes simplemente buscan mantenerse. En principio sería fácil pensar que los motivos por los que un paciente no logra adelgazar estando a dieta se encuentran en el plano físico. Bajo metabolismo, patologías diversas, medicación, sedentarismo, edad… Sin embargo, hoy vamos a centrarnos en factores cuya medición resulta más compleja a la hora de adelgazar o cuidarse: Lo que está en la mente de cada uno.
Uno de los motivos que convierten el Método PronoKal en una herramienta de tanto éxito para perder peso es que presta una especial atención a estos factores de índole psicológica, proporcionando en cada etapa un apoyo efectivo e individualizado para que cada paciente pueda lograr su objetivo de peso saludable a su ritmo y con plena conciencia de lo que está consiguiendo. Es el Coaching del método PnK.
Porque el sobrepeso se pierde con la cabeza.
Veamos qué escollos hay que vencer:
EL QUÉ DIRÁN:
El escenario que más miedo provoca en quienes quieren adelgazar. Sales a cenar con los amigos y todos piden pizza y tarta. Sabes que no debes, pero no deseas «dar explicaciones» y acabas por ceder ante la tentación y la presión social. Al final del día te culpas por tu debilidad, culpas a la dieta por ser tan restrictiva y culpas a la vida social por estar estructurada en torno a la gastronomía. Nadie dijo que perder peso fuese fácil, y actuar de modo diferente, independiente y coherente con nuestros objetivos pueden ser actitudes mal vistas por quienes no se sienten capaces de hacer lo mismo. Mantener tu postura firmemente, sabiendo qué es lo que más te conviene te conducirán mucho antes a tu objetivo. Cultiva tu fortaleza interior.
RETRASAR LO INEVITABLE:
Tendemos a postergar aquellas tareas que nos cuestan o cuyo proceso es molesto e incómodo, como estar a dieta, aunque estemos encantados de llegar a nuestro peso saludable, incluso idealizando lo que conseguiríamos al adelgazar. Párate a analizar lo que sientes, y valora tus prioridades. ¿Es importante para tí llegar a ese peso? ¿Lo necesitas por salud, por estética, por presión social? ¿Es un buen momento emocional, laboral, económico para iniciar la dieta? Está comprobado que dar la espalda a estas cuestiones provoca una ansiedad que hace aún más difícil controlar el peso. Establece objetivos que puedas cumplir y valora la recompensa que obtendrás. ¡No te preocupes, ocúpate!
LA RECOMPENSA INMEDIATA:
Incluso el paciente más motivado tiene un mal día en el trabajo, con la pareja, los niños… y se dice en algún momento «¡Me merezco un premio!”. Puede que sí, has estado en esa fiesta y no has probado nada de lo prohibido, te mereces una recompensa, algo que en la línea de tus esfuerzos, que no suponga un entorpecimiento en la dieta. Piensa en otras maneras de premiarte: tiempo para tí, un pequeño capricho en tu vestuario, un espectáculo, un viaje… todo depende de tus gustos, solo hay que pensar un poco.
¿Se te ocurren otros factores que impiden seguir bien tu dieta? ¿Cómo te enfrentas a ellos? Envíanos tus comentarios e ideas.
Tu mente es poderosa, utiliza ese poder para modificar tu comportamiento aquí y ahora. Los cambios no se harán esperar.