DEJA DE FUMAR Y NO ENGORDES

La decisión de dejar de fumar supone muchas preocupaciones para la mayoría de las personas fumadoras.

El miedo a la privación y al esfuerzo que hay que hacer para vencer el hábito, además del riesgo de ganar kilos y las repercusiones estéticas que ello pueda tener hace que muchas personas, muchas de ellas mujeres, retrasen la decisión de dejar de fumar hasta otro momento que nunca llega.

Sin embargo, dejar de fumar es una de las mejores decisiones que una persona puede hacer de cara a su bienestar y al de los que lo rodean. A continuación os mostramos un resumen de las ventajas que ofrece abandonar el tabaquismo. Se trata de un vídeo del gobierno argentino con motivo del Dia Mundial Sin Tabaco promovido por la Organización Mundial de la Salud:

 

Aún así, hay personas que no se deciden por miedo a engordar. Todos conocemos a alguien que dejó el tabaco y engordó… ¡10 kilos! …O puede que incluso más.

¿Sabemos por qué dejar de fumar hace engordar?

Desde un punto de vista médico, conocemos que uno de los componentes del tabaco, la nicotina, de forma análoga a la cafeína, eleva moderadamente el metabolismo. También tiene un efecto supresor del apetito. Ambos factores combinados ayudan al fumador a mantener un peso corporal determinado.

Al eliminar el efecto de la nicotina, nuestro gasto metabólico se reduce mientras que nuestro apetito aumenta, y de manera imperceptible tenderemos a comer más a pesar de no estar consumiendo todas esas calorías extra.

Durante las comidas formales (desayuno, comida, cena) tendemos a servirnos raciones mayores, ya que nuestro apetito ha aumentado. Al no sentirnos saciados del todo, nuestro cerebro no procesa que estamos comiendo más, y engordamos sin darnos cuenta.

La abstinencia es también un factor desestabilizante porque genera ansiedad. Debemos encontrar un comportamiento que sustituya el de fumar y, aunque hay quienes consiguen reemplazar el tabaco por una buena sesión en el gimnasio, la mayoría picotean cada vez que echan de menos encender ese cigarrillo. De nuevo, aumentamos sin darnos cuenta la cantidad calorías ingeridas. De nuevo, no nos damos cuenta de ello, porque comemos entre horas, con distracciones, mientras realizamos otras tareas y la elección de lo que comemos suele ser altamente calórica: aperitivos, caramelos, galletas, etc. entre los más frecuentes.

Pero… yo quiero dejar de fumar ¿qué puedo hacer?

Nuestra experiencia en cuanto a la dieta cetogénica es muy positiva en estos casos.

Por un lado, la cetosis tiene un efecto anorexígeno, es decir, supresor del apetito, que puede contrarrestar la falta de nicotina en ese aspecto.

Además, como contrapartida a la pérdida de grasa que se produce durante la dieta cetogénica, por sí misma una gran ventaja, se mantiene e incluso se crea grasa marrón, que tiene un efecto elevador del metabolismo, por lo que el gasto energético en reposo mejora.

Si como recomendamos en los Métodos de PronoKal, se aumenta la cantidad de Actividad Física y se favorece la tonificación muscular, la proporción grasa/músculo será más favorable, tanto a nivel estético (un cuerpo más definido y reafirmado) como de resistencia y salud (menor fatiga, mayor gasto energético, mejor sistema inmune).

Desde Clínica Sarabia recomendamos en el Día Mundial Sin Tabaco –y cualquier otro día- que aproveches para mejorar tu salud sin miedo a aumentar de peso con PronoKal. ¡Consúltanos sin compromiso!

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